Dispón un espacio relajado; puedes poner música, si te agrada, o bien escuchar el silencio.
Siéntate cómodo, apoyando tus pies, y con intención de disfrutar de un momento contigo mismo.
Deja que el color o la forma a manifestarse te llamen.
Intenta hacer la mente a un lado y que la intuición aparezca en lo que quiere ser expresado.
Disfruta del silencio mientras trabajas… Sorpréndete con lo que surja… Respira profundo y serenamente.
Lo mejor es comenzar pintando de adentro hacia afuera.
Haz espacio dentro de ti.
Entra en diálogo con lo que aparece, sin juzgar en lo posible… Quizá
surjan nuevas respuestas a una situación que atraviesas o algo más sobre
ti mismo.
Pintar y crear Mandalas, si te agrada, puede ser una práctica sostenida
de relajación y meditación, y un encuentro profundo con tu Ser esencial y
con lo Sagrado.
El tiempo de contemplación y permitir que el Mandala
hable es lo que completa y le da sentido al trabajo. Quizá quieras
girarlo, darle un título, anotar la fecha y ponerlo frente a ti.
Lelu~
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